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viernes, 4 de enero de 2019

El Pecado que mora en mí. // Jesucristo: Capitalista o Socialista.


¿Qué diremos, pues? ¿La ley es pecado?  En ninguna manera. Pero yo no conocí el pecado sino por la ley; 
porque tampoco conociera la codicia, 
si la ley no dijera: No codiciaras. 
Mas el pecado, tomando ocasión por el mandamiento, 
produjo en mi toda codicia; 
porque sin la ley el pecado está muerto. 
Y yo sin la ley vivía en un tiempo; 
pero venido el mandamiento, 
el pecado revivió y yo morí.  
Y hallé que el mismo mandamiento 
que era para la vida, 
a mi me resultó para la muerte; 
porque el pecado,  
tomando ocasión por el mandamiento, 
me engaño, y por el me mató. 
De manera que la ley a la verdad es santa, 
y el mandamiento santo, justo y bueno. 
¿Luego lo que es bueno, vino a ser muerte para mí? 
En ninguna manera; sino que el pecado, 
para mostrarse pecado, produjo en mí la muerte 
por medio de lo que es bueno, 
a fin de que por el mandamiento el pecado 
llegase a ser sobremanera pecaminoso. 
Porque sabemos que la ley es espiritual; mas yo soy carnal, vendido al pecado.
Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago.
Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena.
De manera que ya no soy yo quien hace aquello, 
sino el pecado que mora en mí. 
Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; 
porque el querer el bien está en mi, pero no el hacerlo. 
Porque no hago el bien que quiero, 
sino el mal que no quiero, eso hago.
Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, 
sino el pecado que mora en mí. 
Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: 
que el mal está en mí. 
Porque según el hombre interior, 
me deleito en la ley de Dios;
pero veo otra ley en mis miembros, 
que se rebela contra la ley de mi mente, 
y que me lleva cautivo a la ley del pecado 
que está en mis miembros.
¡Miserable de mí! ¿quién me librará 
de este cuerpo de muerte?
Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. 
Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, 
mas con la carne a la ley del pecado. 
San Pablo.

Jesucristo: ¿Capitalista o Socialista?

Jesucristo no pecó. 
Recomendó, a nosotros los pecadores:
reconocer, sentir pesar y arrepentirse del pecado
y no pecar más.
Dió un mandamiento 
como el mayor de todos los mandamientos: 
Amarse los unos a los otros. 
Ama a los otros con el mismo amor 
con el que te amas a ti mismo.
Alimentó a más de 5.000 personas gratuitamente.
Sanó enfermedades físicas y mentales, 
parálisis, cegueras, flujos, endemoniados, etc., 
de manera gratuita. 
Impartió educación para el vivir bien.
Advirtió: Mas fácil es que un camello 
pase por el ojo de una aguja 
que un rico entre al reino de Dios. 
eF 3959570
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