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miércoles, 27 de diciembre de 2017

Para que culpemos al gobierno.



Los enfermos, comerciantes e industriales, no mejoran 
sino que cada vez están peor. 
Los persigue la aguja del camello que conduce a la gloria.  

Hay una desesperanza, la gente no cuenta con un futuro y no le ve mejoría porque cada vez sus necesidades son menos satisfechas. 
La desesperanza de que la situación mejore. 
La desesperanza es que no espera nada bueno. La desesperación es el apuro, andar apurado, corriendo, haciendo cosas sin pensar. 
La esperanza es esperar cosas buenas porque lo contrario, esperar cosas malas es el temor. 
De este modo tenemos al desesperado y al desesperanzado. 
En el diccionario se asocia la esperanza con la confianza.

Escuchamos decir que solo el pueblo salva al pueblo. 
Pero el pueblo no tiene la capacidad para salvarse. 
Podría ser que el pueblo salve al pueblo pero hasta ahora no se ha visto. 
Los hambreadores del pueblo 
mantienen una guerra no convencional, no,  
una guerra hecha con balas y misiles. 
Las familias más ricas están interesadas en ponerle la mano 
a las riquezas de esta tierra. 
Tanto las de afuera como las de adentro. 
Esto desencadena hechos por todas partes del mundo.

El que tiene el producto eso es de él 
y le impone el precio que le de la gana 
pero el necesitado tiene que pagarlo. 
Hablando con objetividad, eso creemos, 
hace falta combatir esa súper robadera. 
Hace falta darse cuenta, que, el usuario, 
anda cada quien por su lado.  
La organización de consumidores y de usuarios,  
hace falta para hacer frente a la súper robadera. 
Muchos comerciantes  se niegan a exhibir los precios de los productos. 
No hay un control ni regulación de precios 
no la hay, no lo hay.  
Lo que hay es una súper especulación, una súper especulación del pueblo. 
Pero la solución no es la muerte, la guerra civil, es preferible seguir calándonosla sin matarnos, pacíficamente, la paz es el camino.

La pensión,  que se supone cubra un mes, 30 días, 
no alcanza ni para comprar un pollo. 
Cuando la gente pregunta por el precio del papelón dice ¡ay! y sale corriendo. Un papelón que cuesta Bs.45.000 y Bs.40.000 el desmoronado 
equivale a una mano de cambur, 12 naranjas y 2 cabezas de ajo criollo. 
La carrera 
es causada por lo vertiginoso de la subida de los precios, 
semanalmente, diariamente y por todas partes.  
El gobierno dice que va a sacar 50 productos cuyos precios estarán regulados pero resultan ideas que se evaporan, 
igual que con el precio del cartón de huevos 
que dijeron un precio y nadie le paró, pura demagogia. 
Sigue su-cediendo aquello que se desencadenó en el año 2013 
cuando el llamado precio justo o ganancia del 30% 
inicia la revolución económica que sigue a la revolución política. 
La empresa Dakar al ser cuestionada por sus ganancias 
fue llamada para que se ajustara al 30% de ganancias 
y respondió elevando sus productos al 1.600% de ganancias por el ojo.

Lo peor es que en el pueblo hay gente que dice 
que el gobierno está peleando contra un fantasma inexistente, 
parecido al fantasma que recorría a Europa, el fantasma del comunismo, 
lucha contra un verdadero fantasma sin cara, 
contra la mano “invisible” del mercado. 

Algunos y algunas entre el pueblo dicen que 
cambiando el gobierno todo quedará arreglado. 
Le echan la culpa al gobierno por todo lo que sucede. 
Para ellos se trata de un rin de boxeo donde esta peleando un solo boxeador dándose coñazos a él mismo.   
La mano visible del mercado nos dice 
que los aspectos económicos del país han transcurrido 
según el orden habitual pero que el desequilibrio de ahora 
se trata de la politización de la economía.

Los comerciantes e industriales han perdido la humanidad 
o nunca han sido humanos. 
En la naturaleza se observa el egoísmo de los pájaros. 
Los perros andan juntos pero cuando uno de ellos 
encuentra una presa de carne 
pela los dientes a los que hasta hace poco 
eran sus panas y les gruñe con ferocidad mortalmente amenazante. 
Es el egoísmo propio de los animales más bajos porque no son humanos, 
no son solidarios. 
Actúan detrás de sus negocios 
para cometer delitos de robo contra el pueblo. 

Karl Hoenicka
C.I.: 2942288
Eduardo Fandiño
C.I.: 3959570

                                                 
En la empresa socialista:
la Caja del Clap
trae entre 10 y 14 productos distintos.
Precio Justo: entre 
Bs. 10.000 y 15.000
_Diciembre 2017_

En la empresa Capitalista:
Un solo producto, La Mayonesa
Precio de Guerra Económica: 
contra el pueblo 
Bs. 221.000

EN SOCIALISMO                                                         EN CAPITALISMO
Productos del Clap: 
Bs. 10.000 




Solo una Mayonesa.   
Bs. 221.000                                                                                                  






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