En Noviembre del año 2013
reventaron la puerta de vidrio del Bicentenario de Palo Verde. Esa fue una
señal de que algo raro estaba sucediendo. Por esa misma fecha los medios
informativos hacían referencia sobre la aplicación del art. 114 de la Carta Magna. Recuerdo
que se hablaba mucho de la
Empresa llamada Dakar que llevaba ganancias del 1.600 % sobre
las importaciones pero era una lista grande de Empresas que aparecía entre chistes, se hablaba de la famosa nevera que costaba más que un apartamento
de la misión vivienda y de un champú para el cabello que regeneraba las fibras
nerviosas. Toda la mercancía sobreexpuesta tenia algo en común: el sobreprecio,
ganancias por encima del 30% de la ley. La respuesta fue una escalada de sobre
precios que parecía hacerle trompetillas al gobierno. Y es que el Bicentenario, resultaba ser la única competencia que tenia el horizonte de los alimentos, y
ciertos artefactos eléctricos, el día que estallaron los vidrios. Más tarde el mismo Bicentenario se infecto de
sobre precios con aquellos tomates envasados cuyo costo a simple vista
resultaba una especulación, la propuesta era que pagáramos cada tomate contenido en 400 bolívares y es posible que se hallan colado otros productos
con precios especulativos por dentro del Bicentenario. El ataque contra la empresa básica alimenticia
del gobierno era lo que se veía venir. No hubo más chistes, las sonrisas se transformaron en terrible preocupación. Ya se dejaba atrás el posible castigo a las
Empresas Privadas especuladoras. Con ese ataque, por dentro y desde afuera, se
daba inicio al ataque de la
Empresa Básica del País, la de la alimentación: Bicentenario,
Mercal, Pdval, etc. Los Abastos de la cuarta república, desde la simple
panadería hasta el mercado más lujoso son los mismos de siempre, desde antes de
Chávez hasta nuestros días, les llega la mercancía y obedecen las leyes del
mercado por un continum económico histórico : los mismos quienes mantienen los
productos subiendo de precios constantemente, los mismos dueños y
distribuidores de todos los productos caros de siempre. Jamás los Ricachones, Empresarios
e Industriales han robado tanto como en estos últimos años, mucho más que durante
la 4ta República. Todo lo que robaron durante la 4ta República es microscópico
en comparación con todo lo que han robado durante la 5ta República. El abasto Bicentenario se erigía como una
competencia amenazante. La Empresa Privada demostró un extraño poder
cuando respondió a los ataques gubernamentales elevando aun más los precios, descaradamente, sin
justificación, de todos los productos, cuando la robadera se transformó en una súper
robadera. Luego vino el acaparamiento de las mercancías de primera necesidad,
el desvió de la producción, la disminución de la producción, y la aplicación de
un sistema de distribución anómalo. Y
esta súper robadera reclutó a cierto sector de la población, los llamados
chistosamente bachaqueros y bachaqueras,
para que sustrajeran mercancías del Bicentenario y revenderla igual que
los Empresarios a precios de súper especulación. Esta fue la estocada, las
colas crecían como nunca alrededor de estos precios bajos ofertados por el gobierno en muchos de los productos de la canasta básica: leche, harina, azúcar, spaguetti, y productos de limpieza, etc., algunas personas hacían esta cola Bicentenaria por
necesidad de alimentarse y otros para aprovecharse de las necesidades del
pueblo y robarlo vendiendo los productos con el 500% de ganancia. El pueblo de la clase baja y media desclasada robando al pueblo. El Bicentenario murió, y el mercado tradicional, el de siempre que, estuvo hasta no hace mucho relleno de mercancías hasta los techos, permanece allí, desde antes de la revolución,
y ha continuado vivo durante la revolución, ahora de la manera mas hambreadora que
no habíamos conocido, suben y suben los precios. El yogurt, el Chocolate, y últimamente
el Papelón repuntan en precios dementes. Y nosotros nos preguntamos ¿qué hace el
gobierno?, ¿para qué creó la ley si no la aplica?, ¿Por qué deja que nos roben?
¿Por qué deja que nos pongan a pasar hambre? ¿Será que son tantos los
infractores ladrones que no tiene por dónde comenzar? Pero, nótese que los panaderos se hallan
yectos ante un plan psicológico de distribución por intervalos de tiempo, para
hacerlo argumentan al unísono que no hay harina, están montados en la
conspiración. Mientras tanto mucha gente explica la situación con una mente aburguesada,
hablan como si fueran ricos, así se constata que Ignorancia y Engaño van de la
mano. Son personas que no hablan de cómo participa la oposición en todo este asunto, tampoco hablan de la intervención de los Estados de Norteamérica y sus planes de apoderarse de los minerales de nuestro suelo y subsuelo. El Plan Imperial es que nos volvamos locos y locas, que comencemos a saquear
y a matarnos unos con otras para ellos apoderarse del petróleo, por eso están
atorados, y, los Vende Patria están sobornados, ellos se venden. 1) Escasez
Inducida. 2) Altos Precios. 3) Justificación de las Colas diciendo que este
Gobierno no está produciendo nada. He aquí El Plan. Pero, el pueblo se ha
vuelto cada vez más creativo en la producción de los propios alimentos y en la
creación de redes familiares de distribución de los alimentos. Ahora, nos hemos
dado cuenta que podemos hacer Mayonesa, Pan, Margarina, Mantequilla, y un largo
etcétera, sin depender de ningún empresario ladrón. Nos hemos dado cuenta que
el uso del papel toilet es anti higiénico y ahora nos bañamos con más frecuencia.
Cada maldad que hacen trae consigo mejorías en la clase popular.
Continuará..
Eduardo Fandiño
Karl Hoenicka.
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